No es algo que se vea todos los días. Pero por segunda vez, las puertas del Centro de Reinserción Social se abrieron no solo para mostrar sus muros, sino los cambios que comienzan a sentirse al interior.
En el marco de la Semana Santa, autoridades estatales permitieron un recorrido por las instalaciones, encabezado por Julio César Gómez Torres, donde más que cifras, se buscó contar una historia distinta: la de un penal que intenta transformarse.
Avanzan los trabajos para mejorar el Cereso Ahí, entre pasillos y áreas comunes, se pudieron ver avances que durante años fueron solo promesas. Cinco de las nueve torres ya han sido restauradas, la barda perimetral crece para reforzar la seguridad y los dormitorios de custodios están en proceso de renovación. Para los internos, algo tan básico como un colchón nuevo comienza a ser una realidad.
Pero los cambios no se quedan en lo estructural. También hay nuevos espacios que buscan dignificar la vida diaria: una cocina renovada, áreas más adecuadas para recibir visitas, atención médica y hasta una tienda donde los reclusos pueden adquirir productos esenciales.
Las autoridades aseguran que el penal ha dejado atrás el autogobierno, dando paso a un control administrativo más ordenado. Sin embargo, reconocen que aún falta camino por recorrer, el abrir las puertas a la prensa representa algo más que una visita guiada: es un intento por reconstruir la confianza y mostrar, sin filtros, una realidad que durante años permaneció oculta.